jueves, 6 de diciembre de 2012

El Ferrari del alemán se quedó sin batería y el coche del zaguero recibió un golpe en la parte delantera.

El final de la comida de 'hermandad' que varios jugadores del Real Madrid celebraron este miércoles en un restaurante de la capital española fue algo más accidentado de lo previsto.

Primero porque el alemán Mesut Özil vio como su flamante Ferrari 458 Italia se quedó sin batería y no podía arrancar al término del encuentro entre los miembros de la plantilla blanca, pero también porque durante las maniobras de los miembros del valet parking para mover los vehículos que iban a recoger los jugadores se produjoun pequeño incidente: el Audi del canterano Nacho golpeó mientras avanzaba marcha atrás al Porsche de Sergio Ramos, otro de los presentes en la comida junto a Essien, Modric, Varane, Pepe, Kedhira y Adán.

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