martes, 11 de septiembre de 2012

Argentina jugó muy mal. Sólo el buen partido de Romero (atajó un penal y sacó varias más) y la suerte le permitieron empatar en Perú y quedar como líder en la tabla. ¿Messi? No entró nunca en el partido.

Sin la pelota, sin fantasías que lo salven, sin solidez en la última línea, sin fútbol. Argentina jugó mal y si no fuera por Sergio Romero y la suerte, debería haberse vuelto de Perú sin puntos.

Los síntomas positivos que venía mostrando este equipo pasaron a un cuarto intermedio, no viajaron a Lima y se quedaron en Buenos Aires. Porque el equipo no leyó nunca lo que pasaba. Y si lo hizo, no supo cómo resolverlo.


Romero lo había salvado en un penal, pero Perú siguió insistiendo por el sector izquierdo de la defensa argentina y llegó el gol. Zambrano puso el 1-0. Argentina y Messi necesitan la bocha para meterse en el partido.

Argentina no jugaba bien y perdía con Perú. No había llegado ni una vez cuando apareció el pelotazo largo para Lavezzi, el centro y la aparición de Higuaín para empatar un partido que venía muy mal. ¿Messi? Todavía no pudo hacerse de la pelota.

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