domingo, 22 de abril de 2012

Arda Turan se lució ante su afición y consiguió dos goles en dos minutos, uno de ellos de espectacular chilena. Antes habían marcado Godín y Dídac Vila. El Atleti no renuncia a la Champions.


Pasa que cuando el Atlético está de dulce no se nota la corriente del Manzanares; que un defensa castigado por su partido ante el Madrid convierte un gran cabezazo; que emerge una chilena cuando más se necesita y que la melodía de la Champions se acerca sin prisa pero sin pausa. Les costó a los rojiblancos cambiar el chip y olvidar la cita de Mestalla del próximo jueves. Pero cuando se centró, noqueó a un buen Espanyol.

La Liga BBVA precisa de implicación absoluta. No hay lugar para las medias tintas y de eso pecaron los locales en el primer parcial. Godín se reencontró, primero consigo mismo y luego con la grada, tras embocar con la testa un centro de Diego, que más que un pie tiene un guante cuando pone las faltas. Los de Pochettino no se descompusieron. Ese verbo no entra en su vocabulario, y conducidos por un eléctrico Sergio García, igualaron gracias a Didac antes del descanso.

La herida para los locales pudo ser mayor si Romaric no se hubiera topado con la madera cuando el choque estaba empatado. Pero llegó el descanso. Simeone ordenó y Arda Turan ejecutó. El turco, que derrocha calidad por los cuatro costados, desniveló la balanza con un acrobático remate en el minuto 59 y cerró la cuenta sólo dos después. La final de la Liga Europa puede ser una realidad el jueves y la cuarta plaza asoma en el horizonte. Es primavera en el Calderón.

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