domingo, 18 de marzo de 2012


El Madrid se dejó dos puntos en el último minuto. Cazorla la clavó de falta directa y silenció a la afición madridista, que se quedó sin respuesta en ese momento y se olvidó de la llamada de Mourinho. El asturiano castigó a los blancos de golpe franco. Granero cometió una falta inútil en la frontal y Cazorla la clavó por toda la escuadra. El disparo, maravilloso, entró por el palo que defendía Iker, pero igual dio que estuviese Casillas o tres policías uno subido encima de otro. Por allí entró la pelota y por allí el Málaga rompió con la navaja el traje de diez del líder. 

Los blancos jugaron al filo de la navaja y fueron castigados en ese minuto 92. No remataron al Málaga y Cazorla no tuvo sentimientos con el Madrid. Es lo que pasa cuando se perdona, cuando uno comete errores y cuando en el rival juega un futbolista como Santi. Dirigió la pelota donde había pensado.

El pinchazo madridista se venía avisando en el último mes. Los blancos llevan un tiempo haciendo equilibrios en un alambre y Cazorla fue el que les empujó al vació. La red, de ocho puntos, sigue siendo sólida, pero el tanto de Santi es un aviso a navegantes. Más fácil es perder lo que uno que tiene que hacerse con lo que no es tuyo.

El Real Madrid nunca controló la situación. En el Bernabéu no soltaron los perros y el centro del campo fue un lugar inhabitable. Allí jugaron en el Málaga Demichelis y Camacho, que demasiado tuvieron con buscar carteras en una zona que fue lugar de paso.

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